Viaje a un agujero negro

Un viaje alucinante donde los haya. Y muy lejos, por cierto, del alcance de la tecnología actual.

Supongamos que quieres ir hasta otra galaxia, por ejemplo Andromeda,  la vecina más próxima a nuestra galaxia, La Vía Láctea. Esta se encuentra a 2 millones de años luz de distancia de nosotros, lo cual significa que incluso si pudiéramos viajar a la velocidad de la luz, cosa que no podemos hacer, tardaríamos 2 millones de años en llegar.

Sin embargo, la Física nos brinda otro modo de alcanzar nuestro objetivo. Este es meter la cabeza y dejarse atrapar por el Agujero Negro, un lugar donde el espacio y el tiempo se deforman hasta lo inverosímil, para salir después por el otro extremo y emerger justo en el destino elegido.

Ahora, gracias a los esfuerzos de Hamilton, podemos hacernos una idea bastante precisa de lo que veríamos si realmente pudiéramos atravesar uno de esos túneles espacio-temporales.  Nuestro cuerpo empezaría a estirarse como un espagueti, ya que la enorme gravedad tiraría de nuestros pies mucho más fuerte que de nuestra cabeza.

Pero Hamilton, en su visualización, da por hecho que el viajero está dotado de superpoderes y que sobrevivirá tranquilamente a la experiencia.  Lo primero que veríamos sería un estallido luminoso procedente del mundo exterior. Una luz infinitamente energética y que contendría una imagen de la historia completa de todo el Universo, punto de no retorno y a partir del cual nada, ni siquiera la luz, puede dar marcha atrás.

Al ir acercándonos a la salida, entraríamos en un Agujero de Gusano, un lugar donde el flujo del espacio se invierte, y sentiríamos cómo empezamos a acelerar de nuevo, aunque esta vez hacia fuera. El agujero de gusano termina justo en la entrada de un Agujero Blanco, que es una versión invertida de un agujero negro. Aquí, el espacio cae hacia fuera en lugar de hacia dentro, y a una velocidad aparente mucho mayor que la de la luz. Es el momento en que se produce otro destello de radiación, un flash luminoso que esta vez contiene la imagen de todo el futuro del Universo.

Un viaje alucinante donde los haya. Y muy lejos, por cierto, del alcance de la tecnología actual.

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